miércoles, 9 de abril de 2014

Pero no lo hiciste...

"¿Recuerdas ese día que me prestaste tu coche nuevo y lo abolle?
Pensé que me matarías... Pero no lo hiciste.
¿Recuerdas ese día que derramé tarta de fresa sobre tu alfombra nueva?
Pensé que me odiarías... Pero no lo hiciste.
¿Recuerdas el día que te arrastré a la playa y tu dijiste que llovería ese día, y llovió?
Pensé que dirías "te lo dije"... Pero no lo hiciste.
¿Recuerdas ese día que coqueteaba con otros chicos para ponerte celoso... y te pusiste celoso de verdad?
Pensé que te irías... Pero no lo hiciste.
¿Recuerdas ese día que olvidé decirte que el baile era formal y tú viniste en pantalones vaqueros?
Pensé que me abandonarías... Pero no lo hiciste.

Sí, es verdad, hubo muchas cosas que no hiciste...
Pero me aguantaste,
Me amaste,
Me protegiste.
Hubo muchas cosas que quise hacer para compensarte
cuando volvieras de Vietnam...
Pero no lo hiciste..."

domingo, 21 de abril de 2013

Un mundo perdido.

    Si miras al cielo, ya no se ven estrellas; tan sólo queda el vago recuerdo de su luz. Cientos de pequeñas lucecitas invaden los horizontes de los paisajes nocturnos tapando el brillo natural de miles de estrellas. ¿En qué clase de mundo vivimos que una luz artificial, superficial y sintética se ve más que un brillo blanco, natural y puro? No me importa tener que mirar lejos si así encuentro alguien que aprecie la luz de verdad.
    Escapar a la montaña y acampar bajo la luz de la luna, resguardarnos del frío reduciendo el espacio entre nosotros a cero. Contemplar juntos un cielo iluminado por mil libélulas inmóviles, y un faro que oculta una cara oscura, nos ilumina y nos arropa. Ven, no te quedes ahí, dame la mano y abramos la puerta al cielo juntos.
    Un amanecer tendido en la arena escuchando como rompen las olas a nuestros pies. La brisa marina perfuma el ambiente. Un momento perfecto para ti y para mí, observando nuestro mar infinito adornado por las pelusillas que brillan, de esas que salen en las pelis.
    Qué pena que prefieras alumbrar tu camino con muchas farolas, artificiales, frías y carentes de sentimientos, antes que una luz cálida y natural, que te protege y te arropa pase lo que pase.
    ¿En qué se ha convertido este mundo? ¿Por qué tan superficial? ¿Ya no le importan a nadie los valores de las cosas? Los niños ya no adoptan peluches que recogen como uno más de ellos; prefieren disfrutar mutilando a darle un significado, un valor, un sentimiento. ¿Dónde acabaremos si nos dejamos llevar por nuestras pulsiones tanáticas? ¿Qué pasó con las eróticas? ¿Dónde quedó el placer de amar? ¿Por qué odiar y crear tristeza, ira y rencor, pudiendo querer y dibujar sonrisas, construir sueños conjuntos?


  - Coge mi mano; ven. Mi barco de papel va a zarpar. ¿Hasta dónde crees que llegará?
  + Alcanzará el infinito, y volverá a recogernos para llevarnos juntos.
  - ¿Tú crees?
  + Pues si no, te llevaré en mis brazos...



lunes, 21 de enero de 2013

Más allá de lo que ven

    Tengo una mente débil, y lo sé. Llevo tantos años tratando de dominarla que creo que la he hecho aun más débil de lo que era. Antes podía con todo, por mucho que me afectase. Ahora, cuando algo se escapa de mi dominio, me deja K.O. Hay veces que parece que no vaya ni a levantarme; cosas que me superan. Esa presión en el pecho que no me deja respirar en paz. Todos los días veo, oigo, siento cosas que me dañan. Un día sin un pinchazo de dolor no forma parte de mi vida.
    Siempre trato de aislarme. Y ahora creo que sé otra razón de este deseo: dejar de ver todos esos detalles dolorosos. Sé que eso significa también dejar de ver los bonitos. Y es por eso que siempre ando mirando al suelo, lejos del resto de personas. Muy a menudo me pregunto si el resto de personas observan tanto como yo, si también ven esos pequeños detalles, que se acaban transformando en algo grande, gordo y feo que te ataca. Cada latigazo que me da deja una cicatriz, porque ese es otro defecto de los míos. Las cosas que me han llegado al alma, que han conseguido traspasar las barreras, dejan una mueca en mi subconsciente.Es por eso que cada día soy diferente al anterior, porque todos los días hay algo que hace que cambie algo (aunque sea lo mínimo) en comportamiento y conducta de siempre.
    Sé que mis amigos son como yo, que tampoco han encajado nunca con los demás, que también eran los "raritos" allá donde fuesen; por eso nos juntamos (Dios los cría y ellos se juntan). Se supone que con ellos sí que encajo, sí me siento comprendida, me siento acogida por alguien, tengo un "hogar" junto a ellos. Sin embargo, soy una pieza a la que le han cortado las pestañitas que la hace engancharse a las demás piezas del puzzle. Aunque mi dibujo forme parte de su puzzle, aunque mi imagen encaje con la suya, yo no consigo acabar de juntarme con el puzzle grande. Aunque sean iguales que yo, hayan vivido cosas cosas similares y nuestros comportamientos sean similares, siempre habrá una barrera que me separe de todos ellos. Simplemente, no se me da bien relacionarme con la gente. Nunca dejo que nadie esté dentro de mi cabeza, y pocas dentro de mi corazón. No confío en darle a alguien el poder para destruirme, porque sé que lo hará. Supongo que soy una cabrona, porque solemos ver en los demás un "yo" que hará y pensará lo mismo que nosotros: reflejamos en otras personas nuestros propios defectos y/o errores. Y sé que yo tengo esa capacidad en la yema de los dedos, que todo lo que toco lo destruyo(otra razón por la que me alejo de todo el mundo, no tienen porqué sufrir ellos mi maldición).
    Tantas cosas que me molestan... Y otra tantas que me hacen feliz... Pero como realmente todo me va a acabar dando igual porque, al fin y al cabo, me voy a morir igual e iré al mismo sitio, haga lo que haga; pues yo ando todo el día colocada, con la cabeza en las nubes, sin fijarme en nada, sin ver ni enterarme de nada, y aun menos recordar...
   Pero cuando me falta mi Santa María, me cuesta un poco más evadirme, no pensar... Mi mente está demasiado despierta y no para de bombardearme con pensamientos estúpidos.

lunes, 23 de julio de 2012

Cuerpo, mente y espíritu.

     El cuerpo contiene dentro de él un espíritu que sujeta con la mente. Un ser viviente está compuesto por una parte física y mortal, la que le da la forma que percibimos: el cuerpo; una parte inmortal, la que le da la vida al cuerpo: el espíritu; y por último, la cuerda que une cuerpo y espíritu, la que le da la forma al espíritu, la que mueve el cuerpo según su forma, su personalidad: la mente.



     Hay momentos en los que tu cuerpo pasa a un estado de trance, en el que la mente se funde y fluye, dejando al espíritu que guíe, viajando por otros universos y visitando otros mundos.

domingo, 22 de julio de 2012

Blitz

Esa sensación de que sobras allá donde vas, de que estropeas las fiestas; cuando ves que si tú faltas y la diversión está asegurada. Un reemplazo, y te jodes
¿De verdad lo harán?

viernes, 29 de junio de 2012

Gritar, correr, huir lejos de aquí.

    "Eres fuerte". ¿En serio? No lo creo. Una persona fuerte afronta sus problemas de cara; yo prefiero evitarlos, y en caso de tenerlos, los esquivo, los dejo a un lado. No sé tratar con los problemas. Es por eso que "no me afectan". Pero crear una barrera, o echar una cortina, para no verlos, no es ser fuerte, es como tapar una herida con un trapo sucio, la herida se infectará.
    Cuando te sientes ajena a todo lo que te rodea, en un mundo distinto al de toda la gente que quieres, cuando ves que no puedes sacarle ni una sonrisa a quienes hacen de tu vida un paraíso, en ese momento, sólo piensas en irte lejos, desaparecer por un tiempo; huir y refugiarte en otra parte, donde no haya nadie a quien ver, querer, odiar ni que corresponda esos sentimientos, un lugar en el que solo estás tú y tu voz interior, tu otro yo. Eso no es ser fuerte, son celos.
    No confiar en nadie, que nadie conozca todo lo que guardas dentro de ti, enmascarar tus lágrimas con la misma expresión siempre. Esconder lo que sientes y apartarlo todo de ti. Eso no es ser fuerte, es cobardía.
    Apartar la mirada, oír sin escuchar, asentir a palabras a las que ni si quiera les encuentras significado. Pensar en otras cosas mientras oyes un murmullo de fondo que esconde gritos, tal vez llantos o palabras de decepción. Eso no es ser fuerte, es indiferencia.
    Apretar los puños y chirriar los dientes mientras agachas la cabeza y te muerdes la lengua. Intentar ni si quiera oír esas palabras que no quieres que te digan. Irte sin decir nada, sólo dejar en el aire una mirada fría y lejana, severa. Eso no es ser fuerte, es resignación.
    Una discusión, gritos, contestaciones. Plantarle cara con odio, no dejar que te venza. Recorrer el largo pasillo hasta tu rincón, un portazo detrás de ti que retumba por toda la casa. Eso no es ser fuerte, es ira.

    Ser fuerte implica no huir, hacer fuerza sin estar enfadada, llorar sin miedo, seguir luchando por ver esas sonrisas importantes para ti. Parar y aguantar cuantos golpes vengan no es ser fuerte; ser fuerte es defenderte de esos golpes, contraatacar, devolverlos. No vale ver y llorar en silencio; si te duele, dilo, enséñale al mundo tus lágrimas; no te vengues de la causa de ese dolor, habla y haz comprender por qué dolió, porque si duele, es importante.

    A veces la fuerza va en grupo; otras se encuentra en la soledad. No importa de dónde venga; si la posees, no la malgastes.





  Llega hasta el final, más allá de la luz que tapa el horizonte.

domingo, 12 de febrero de 2012

Sencillamente increíble...

Después de tres años teniendo que aguantar todos los días sus putos gritos, por nada, cualquier cosa, me dices que doy puto asco por un día que yo no estoy de humor... Yo ya alucino o algo... Después te quejas de que me aprovecho que tengas coche... ¿No te jode?
Es que claro, si todos fuésemos como tú todo sería mejor, ¿no? Pues entérate, ya hubieses matado a más de medio mundo si fuesen todos como tú. Tiene mucha gracia, la verdad, que no te des ni cuenta de como eres ni lo que haces, ni de como haces sentir a los demás. Te crees que siempre tienes la razón, que lo tienes que saber todo... Simplemente: NO. Si ni si quiera sabes que estoy haciendo, ¿por qué mierdas tienes que venir a gritarme? ¿Por qué cojones me echas la puta bronca si no eres mi madre? ¿Por qué puta mierda de razón vienes a decirme que no haga eso, si no lo estaba haciendo? Antes de abrir la boca, fíjate, gracias ;)
"Agacha la cabeza y di que sí...". Perdón, ¿que haga qué? Lo siento, esa acción no está en mi sistema operativo; consejo no válido; inténtelo de nuevo. Demasiado tiempo con la cabeza agachada, al final te duele el cuello, ¿sabes? Y yo no agacho la cabeza por nadie, así que ve haciéndote a la idea que porque sea la pequeña, no tienes ni un solo puto derecho a tratarme así. Si yo te las aguanto a ti, tú me las aguantas a mí; si no, tranquila, que a ver quien coño te aguanta cuando te enfades con el mundo cuando no esté yo ;)
Mucho me quieres y mucho haces por mí, pero nunca te has parado a pensar en cuantas veces me has hecho daño, ¿verdad? Ni en cuantas me volverás a hacer daño, porque aunque te haga notar que lo haces, lo seguirás haciendo. ¿Venganza? Puedo, pero tu me has ayudado a ser así, así que ahora no te quejes de que te puteo cuando más te duele, he aprendido de la mejor, ¿sabes? ;)

A veces creo que tengo hasta demasiada paciencia... Pero aun así, sé que tiene un límite. Y tú no deberías jugar con una cuerda tan fina, a ver si se va a romper y te va a dar en la cara ;)