"Eres fuerte". ¿En serio? No lo creo. Una persona fuerte afronta sus problemas de cara; yo prefiero evitarlos, y en caso de tenerlos, los esquivo, los dejo a un lado. No sé tratar con los problemas. Es por eso que "no me afectan". Pero crear una barrera, o echar una cortina, para no verlos, no es ser fuerte, es como tapar una herida con un trapo sucio, la herida se infectará.
Cuando te sientes ajena a todo lo que te rodea, en un mundo distinto al de toda la gente que quieres, cuando ves que no puedes sacarle ni una sonrisa a quienes hacen de tu vida un paraíso, en ese momento, sólo piensas en irte lejos, desaparecer por un tiempo; huir y refugiarte en otra parte, donde no haya nadie a quien ver, querer, odiar ni que corresponda esos sentimientos, un lugar en el que solo estás tú y tu voz interior, tu otro yo. Eso no es ser fuerte, son celos.
No confiar en nadie, que nadie conozca todo lo que guardas dentro de ti, enmascarar tus lágrimas con la misma expresión siempre. Esconder lo que sientes y apartarlo todo de ti. Eso no es ser fuerte, es cobardía.
Apartar la mirada, oír sin escuchar, asentir a palabras a las que ni si quiera les encuentras significado. Pensar en otras cosas mientras oyes un murmullo de fondo que esconde gritos, tal vez llantos o palabras de decepción. Eso no es ser fuerte, es indiferencia.
Apretar los puños y chirriar los dientes mientras agachas la cabeza y te muerdes la lengua. Intentar ni si quiera oír esas palabras que no quieres que te digan. Irte sin decir nada, sólo dejar en el aire una mirada fría y lejana, severa. Eso no es ser fuerte, es resignación.
Una discusión, gritos, contestaciones. Plantarle cara con odio, no dejar que te venza. Recorrer el largo pasillo hasta tu rincón, un portazo detrás de ti que retumba por toda la casa. Eso no es ser fuerte, es ira.
Ser fuerte implica no huir, hacer fuerza sin estar enfadada, llorar sin miedo, seguir luchando por ver esas sonrisas importantes para ti. Parar y aguantar cuantos golpes vengan no es ser fuerte; ser fuerte es defenderte de esos golpes, contraatacar, devolverlos. No vale ver y llorar en silencio; si te duele, dilo, enséñale al mundo tus lágrimas; no te vengues de la causa de ese dolor, habla y haz comprender por qué dolió, porque si duele, es importante.
A veces la fuerza va en grupo; otras se encuentra en la soledad. No importa de dónde venga; si la posees, no la malgastes.
Llega hasta el final, más allá de la luz que tapa el horizonte.

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